Páginas

jueves, 5 de diciembre de 2013

Dulces soles de Maraibo - Los Huevos Chimbos

Fundación para la Actualización Tecnológica de Latinoamérica

Uno de los capítulos más amplios de todo repertorio de dulcería tradicional española, es el dedicado a los huevos y especialmente a las yemas. Desde que comenzó, allá por el siglo XVI, a emplearse el azúcar de caña, la repostería hispánica presenta una riquísima variedad de formas que van desde los famosos huevos hilados hasta los llamados moles, pasando entre otras recetas por la de las yemas capuchinas que al decir del historiador de la repostería José María Gorrotxategi “eran batidos de sólo yemas, aunque habían quienes añadían algunos gramos de almidón, que después de cocidos, se emborrachaban sumergidos en jarabe”. Al parecer el nombre se debe a que venían hechas estas yemas en forma de capucha. No parece desencaminado pensar que de este postre se derivan los huevos chimbos o quimbos, conocidos con pequeñas variantes en casi todos los países latinoamericanos. En efecto, con la primera de las denominaciones se los conoce en Guatemala, Colombia, Chile, Paraguay y Bolivia y con la segunda en Argentina. Vino pues esta golosina en la mente de los colonizadores para avecindarse en los fogones americanos.

Pero varias naciones se disputan ser su cuna, tal sucede, por citar solo un caso con Chile, uno de cuyos historiadores gastronómicos, Hernán Eyzaguirre Lyon, afirma en su libro Sabor y saber de la comida chilena, refiriéndose a los postres: eran sustancialmente similares a los de la península, salvo los huevos chimbos que en esa materia eran tan chilenos como el guiso de charquicán.

Cuentan que una señora Riesco, esposa del oidor Basso, hizo llegar al monarca español Fernando VII una bandeja con estos singulares dulces, y éste prodigó al postre indiano grandes elogios. Por su parte, Benjamín Vicuña Mackarena atribuye la receta del famoso dulce a las monjas clarisas del Santiago del Siglo XVII.

En nuestro país, al parecer entraron por Occidente y adquirieron gran popularidad en Maracaibo y sus aledaños, donde por siglos se ha mantenido su elaboración, hasta el punto de que los zulianos lo conceptúan como su dulce más típico y como tal es considerado por el resto de los venezolanos.

A continuación adjuntamos una receta extraída del libro de Augusto Merino:




 Igualmente anexamos otra receta tomada del libro Ciencia Gastronómica:


Imágenes de libros: archivo Cega

No hay comentarios:

Publicar un comentario